Iván Ferreiro en el Razzmatazz

Coincido con Iván Ferreiro en el concierto de Love of Lesbian (en breve podremos ver las fotos en su página), me tiro a la piscina y le explico lo que hago, le propongo hacerle fotos y acepta sin problemas. Voy a visitarlo en los últimos días de la grabación de su disco y, aunque apenas llego a oír un par de temas, me deja feliz, muy feliz. En cuanto sale el disco me lo regalan (gracias, Gemma y Jana), lo devoro con todo el hambre de mis oídos y queda impreso en la corteza cerebral auditiva primaria, secundaria y terciaria,  que para vuestra información están localizadas en ambos lóbulos temporales. De manera que cuando Iván presenta su disco en el Razzmatazz, mi cerebro me obliga a quedar con ellos, como soy un tipo sensato, hago caso a mi cerebro, me presento con mi cámara… y este fué el resultado.

Santos en el último Faraday

Acompaño a Santos en el último Faraday, y me siento increíblemente bien acogido, comida en restaurante playero incluida. Acompañar a Santos a un concierto es una promesa largamente postergada y el Faraday es el lugar ideal para cumplirla. El resultado fue tan bueno que aprovecho este post, para auto-invitarme al concierto de hoy, día 20 de diciembre,  en el Music Hall de Barcelona (que lo sepas).

Peligrosamente Contagioso – Nico Roig

No sé qué poderes tiene, pero hay algo contagioso en la extraña locura naïf de este hombre o ser humano o entidad terrestre. Lo único que recuerdo es que al salir de su concierto, estuve 24 horas fotografiando paraguas rotos por Barcelona y colgando uno cada media hora en instagram con el  “nicorochesco” nombre de Apocalipsis Paraguas. 

Crítica – Seward en el Petit Palau

Nunca me meto en el berenjenal prepotente de hacer critica musical, pero esta vez he decidido saltarme esa norma con Seward y su concierto en el Petit Palau.

 

La experiencia con Seward siempre es ecleptónica, con una sabor afrutado en el retronasal, que recuerda a frutas del bosque y papaya. De trazos limpios y claros, dibujan un marco de estructurada belleza lancia, dando clara prioridad a su emoción primaria. Seward no deja meridiano y establece una relación palíndroma entre el publico y viceversa, que puede dejar al más esteta cogitabundo. No pretendo ser filosofastro pero la selección de las canciones no fue para nada mostrenca. Cabe decir, que Adriano se mostró algo átmico pero supo componerse adecuadamente al igual que Juan, que buscaba claramente la entelequia musical que ha demostrado tantas veces  al usar poco el bombo. En cuanto a Martin demuestra controlar a la perfección la teriantropía de su contrabajo incluso en los encuentros de bajo resorte que puede darle Pablo con magistral homiléctica. Puede parecer una crítica algo dura, pero es hora de bajar a la realidad.

 

Sólo me queda decirle a Seward: Un abrazo, sois muy, muy grandes y creo, sinceramente, que os deberíais dedicar a la música (para probar a ver qué pasa).