El fotógrafo invisible

“Si un lugar puede definirse como lugar de identidad, relacional e histórico, un espacio que no puede definirse como espacio de identidad ni como relacional ni como histórico, definirá un no-lugar.”

Marc Augé

El hecho de poder moverse entre un grupo de músicos, actores o bailarines encima de un escenario, solo puede ser explicado por la capacidad de hacerse invisible.

Esa capacidad permite retener entre píxeles los espacios privados de trabajo de diferentes creadores en locales de ensayos, pruebas de sonido, estudios de música, camerinos, teatros, salas de conciertos, bares,…; donde se entrelazan arte, trabajo y persona, en un acto repetido decenas de veces pero nunca rutinario, donde defienden sus proyectos, donde se trabaja artesanalmente y se interrelacionan.

Quiero reflejar todos esos momentos de la forma mas fiel y sincera posible, sin poses, sin diálogo, sin artificios mas allá de una propuesta estética en la post-producción de la foto. Mi capacidad de invisibilidad y mi autismo fotográfico me han permitido no solo fotografiar al artista sino también sus actitudes, su relación con los objetos y con las personas que lo rodean.

Me interesan especialmente aquellos espacios en que los artistas se mueven con comodidad, lugares generalmente desconocidos por los espectadores pero siempre imaginados. Espacios que para los artistas son de paso, temporales e irrelevantes; camerinos, bambalinas, back stage, tarimas que se montan por la mañana y serán desmontadas al acabar el espectáculo, escenarios de teatros cientos de veces usados por otros, donde hay una clara línea que distingue el lugar del no-lugar: el extremo del escenario, el escalón de la tarima, el palmo de suelo que lo separa de la primera butaca.